Edgar bajo el agua

· By Eliza Pérez

Edgar bajo el agua y Café Amargo presentan el álbum "Campo, Puerta"

Foto: Prensa

Campo, Puerta, el primer álbum colaborativo entre Edgar bajo el agua y Café Amargo, nació durante una semana donde ambos artistas se encerraron en una casa a las afueras de Querétaro con la intención de compartir el tiempo, el espacio y el proceso creativo.

De ese encuentro surgieron las ocho canciones que conforman el álbum.

El punto de partida fue sencillo. Un mismo espacio, dos guitarras y un solo micrófono. Durante esos días, Edgar bajo el agua y Café Amargo escribieron y grabaron las canciones prácticamente al mismo tiempo, dejando que cada idea encontrara su lugar en el momento en que aparecía.

La composición y la grabación avanzaron de forma paralela, permitiendo que las interpretaciones conservaran la espontaneidad, las pequeñas imperfecciones y la energía propia de un proceso que no buscaba ser repetido.

El lugar también terminó formando parte de las canciones. Los grillos, el jardín, el silencio y la atmósfera del campo se filtraron en las grabaciones, convirtiéndose en una presencia constante a lo largo del álbum.

Más que funcionar únicamente como escenario, aquella casa se transformó en un elemento más de Campo, Puerta: un espacio que acompañó las conversaciones, las composiciones y las tomas que terminaron dando forma al disco.

Aunque algunas de las canciones recibieron arreglos adicionales después de aquellas sesiones, el corazón del álbum permanece intacto. Dos voces, dos guitarras y la intención de conservar las canciones lo más cerca posible de la manera en que fueron concebidas.

Campo, Puerta documenta así un momento específico e irrepetible entre dos artistas que decidieron priorizar la cercanía y la honestidad por encima de la perfección.

El resultado es un álbum íntimo, donde cada canción parece conservar algo del instante en que fue creada. Las voces conviven con naturalidad, las guitarras se acompañan y se contrastan, mientras el espacio entre una nota y otra también adquiere importancia. La imperfección no se esconde: se convierte en parte de la identidad de un disco que encuentra fuerza precisamente en su sencillez.

Con Campo, Puerta, Edgar bajo el agua y Café Amargo presentan más que una colaboración entre dos proyectos: capturan un momento compartido. Un álbum nacido de la convivencia, del impulso de crear sin demasiadas barreras y de la decisión de dejar que las canciones conservaran la huella del lugar y del instante en que aparecieron.