Casco

· By Eliza Pérez

Casco convierte el pop conocido en materia extraña en "Inversiones"

Foto: Prensa

La agrupación argentina Casco lanzó su nuevo álbum de estudio titulado Inversiones, publicado el 21 de agosto. La producción destaca por un enfoque metodológico centrado en el despiece y la reestructuración de composiciones fundamentales de la música popular.

El repertorio del disco reúne intervenciones sobre temas de alcance masivo como Fashion de David Bowie, Satisfaction de The Rolling Stones, Friday I'm in Love de The Cure, Unbelievable de EMF, I'll Be Back de The Beatles y Agua Viva de la banda argentina Los Brujos. En lugar de ofrecer rendiciones convencionales, la banda utiliza estos temas como material base para sus exploraciones sonoras.

El proyecto modifica la arquitectura original de las canciones mediante el uso de sintetizadores, cajas de ritmos, bucles y guitarras de trazado minimalista. Esta instrumentación desplaza el eje estilístico de las piezas hacia géneros como el electropop, el dark pop y la electrónica experimental.

El objetivo central de Inversiones no radica en la emulación ni en la superación de las versiones originales, sino en examinar el comportamiento de obras musicales consolidadas cuando se alteran sus elementos estructurales y se las despoja de su contexto habitual.

El álbum no está organizado alrededor de la nostalgia por las canciones elegidas, aunque la nostalgia sea inevitable. Está construido alrededor del conflicto entre familiaridad y extrañamiento. 

La música electrónica de Casco nunca parece entender lo bailable como sinónimo de euforia. En Inversiones, esa característica se vuelve particularmente evidente.

En un álbum construido alrededor de la transformación, incluso la etapa final del sonido parece responder a una lógica de capas y perspectivas. No hay una única instancia que determine cómo debe sonar el disco: existe, en cambio, una cadena de decisiones que termina de definir su carácter.

El resultado conserva cierta fisicidad analógica dentro de una obra profundamente atravesada por la electrónica. Esa tensión entre máquina y materia, entre precisión secuencial y textura imperfecta, atraviesa buena parte del álbum.

Casco no intenta escapar del pop. Hace algo más interesante: lo toma como un lenguaje suficientemente conocido como para poder deformarlo. En Inversiones, una canción popular deja de ser un destino y se convierte en un punto de partida.